COACHING PARA DEJAR LA CULPA A UN LADO - Adelaida Coaching
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COACHING PARA DEJAR LA CULPA A UN LADO

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18 Sep COACHING PARA DEJAR LA CULPA A UN LADO

Hoy quiero hablarte de lo importante que es la gestión emocional pero me voy a centrar en un aspecto que os habréis preguntado un millón de veces: ¿De dónde viene y a dónde va el sentimiento de culpa? Se trata de una de las emociones que más nos traen de cabeza pero con coaching todo tiene solución.

¡Atención y no os perdáis ni un detalle del post!

Y es que el tema de las emociones viene desde tu más tierna infancia, aquella en la que llorabas y pataleabas (porque seguro que lo habrás hecho…) y tu madre y tu padre no sabían qué hacer contigo. Pues bien, ahí es el momento en que estás aprendiendo sobre la ya famosa “gestión emocional”, justo cuando intentas adaptarte al mundo y a tu familia… Ya con dos añitos empiezas a querer aprender y esa es la forma en la que pides que te enseñen: ¡¡A grito pelao!!

Como ya te he dicho hoy vamos a hablar de la culpa, ese sentimiento que seguro has sentido miles de veces en tu mente y también has sentido en tu cuerpo. Esta emoción te alerta de que has herido emocionalmente a alguien o que las cosas no las has hecho bien del todo. El problema surge cuando hay un exceso de culpa y ésta no te deja vivir… La culpa es muy pesada, seguro que sabes de lo que estoy hablando… es esa que te despierta por las noche, te da pensamientos en los que se te acelera el corazón, te da dolor estómago, haces cosas que no quieres y te obliga con sus susurros del tipo: “Tienes que hacerlo porque si no….”, “tienes que ir porque si no…” y es entonces cuando te lías porque dejas de hacer y decir lo que quieres y empiezas a convertirte en una mala copia de ti.

Como la culpa es una emoción que aprendes en la infancia, en los primerísimos años de tu vida puedes correr el riesgo de aprenderla mal y así es como la integras en tu cabecita y tu corazón… Hay dos opciones que tu cabeza hará con eso que está aprendiendo.

1.- Que te sientas culpable siempre, siempre y siempre. Porque nunca sabrás si “tenías que” haber hecho o dicho algo diferente… ¡Eso es agotador! La cabeza no para y empieza a interpretarlo todo (de la interpretación ya hablaremos otro día…), vamos un lío!!

2.- Otra opción que puede pasar es pensar: “¿culpa?, ¿eso qué es? yo no he hecho nada malo, no es mi responsabilidad”. En este caso, probablemente, no tendrás en cuenta los sentimientos de los demás y podrás hacer daño a quien te quiere.

La mejor opción es llevarla BIEN, como una emoción más, si te molesta hacer lo que esté en tu mano para quitártela (pedir perdón, parar y pensar por qué te has comportado así, aprender que lo que hiciste no te ha dado un sentimiento bueno y no volver a hacerlo…).

Una de esas dos opciones la vas a reforzar durante tu vida. Como aún no sabes hacerlo mejor, te de felicidad o no, vas a continuar con tu manera de pensar…. Vamos que te quedas en la zona de confort, aunque el confort ni lo veas ni lo toques porque no estás realmente bien.

Pero que no cunda el pánico, puede llegar el día en el que te des cuenta, que ya no puedes más y quieras dejar de pasarlo mal y entonces decidas descubrir qué es la culpa y cómo la vives para dar el paso hacia el descubrimiento personal.

¡Enhorabuena porque habrás empezado una nueva vida!

 

¿Te sientes culpable en muchas ocasiones? ¿Cómo consigues controlar ese sentimiento? Me encantará conocer vuestro caso, deja un comentario en el post y te daré mis consejos.

¡Qué tengas un bonito jueves!

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