¿POR QUÉ TE EXIGES TANTO? - Adelaida Coaching
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¿POR QUÉ TE EXIGES TANTO?

Busca el motivo de exigirte tanto

06 May ¿POR QUÉ TE EXIGES TANTO?

Hoy me he tenido que sentar frente a la ventana porque la pantalla del ordenador me estaba dando mucho estrés. De nuevo he sentido un nudo en la garganta, nerviosismo en las manos y casi he podido oír como subía la adrenalina por mi cuerpo invadiendo mi corazón y mi cabeza.

 

Todo esto no ha sido causado por la alegría o la felicidad, esto lo ha provocado ver mi agenda de la semana.

 

He sentido como las fechas límites se acercaban a mi y me intentaban encerrar en mi despacho, como mis clientes me agobiaban con citas y hasta la formación en Coaching que tanto deseo impartir se ha convertido en un trabajo que he de entregar y obtener un excelente.

 

Mi cuerpo ha hablado, las señales se han disparado y yo que ya no soy novata en esto he entendido el mensaje.

 

Así que he parado, he hecho un alto en el día y me he girado a mirar por la ventana.

 

He disfrutado de las vistas que son tan bonitas en esta época del año y es que mi marido ha adornado la terraza con plantas que nos van a acompañar durante la primavera y el verano. Hojas de tomate cherry, pimientos de padrón, lechuguitas y más a lo lejos mi buganvilla bonita y el señor galán de noche que nos acompañará en las noches de verano.

 

Sí, he parado y he observado el mundo que me rodea. He parado y he centrado mi atención en aquellas cosas que no se preocupan de ser bonitas, dulces, buenas, verdes, grandes o pequeñas. Sólo he observado aquello que es sin más y no se exige nada.

 

¿En qué momento he decidido que mi trabajo sea un examen? ¿Esto no lo hacía yo para disfrutar? ¿Para qué necesito que mi agenda me aprisione y no me deje respirar?

 

Y mientras tanto se me cruzan pensamientos como “aún hay que ir al supermercado”, “tengo que ordenar la habitación”, “además tengo la clase de pilates”…

 

Estoy completamente desconectada de mi vibración del disfrute, alejada por completo de la abundancia y sufriendo por la promesa que me hice a mi misma hace muchos años sobre “la mujer profesional y de éxito que un día llegaría a ser”.

 

Me lo voy a repetir una vez más: “Adelaida, deja las ilusiones enfermizas que tienes sobre ti misma. Sólo tienes que ser y disfrutar de quien ya eres.”  Quizá si me lo repito una vez más consiga anclarlo ya a mi ser y nunca más se me olvide. Venga, una vez más…

Hoy te lo repito a ti también, deja las promesas que hiciste sobre quien ibas a llegar a ser.

Quizá lo prometiste inconscientemente a los diez años cuando no aprobaste el examen de matemáticas. Tal vez fue a los quince cuando el chico que te gustaba no te hizo caso. Y si nos remontamos más atrás en el tiempo y nos vamos a tu árbol transgeneracional, puede que por fidelidad a las mujeres de tu familia intentes ser superwoman y reparar un clan dañado por la falta de valoración femenina.

 

Para, respira y mira por la ventana.

 

Recuerda dejar las ilusiones enfermizas que tienes sobre ti misma. Ya eres aquello que prometiste ser. Ya eres tú y eso excede a todas las promesas pasadas.

 

Hoy voy a ser contigo como mi “buganvilla bonita” que simplemente es y no se preocupa por si sus flores son menos rosadas hoy o sus espinas son más hirientes que ayer. Sólo es y yo la veo perfecta cada día.

 

¡Feliz jueves!

 

Si te animas, hoy te aconsejo releer: “¿Cómo entrenar tu mente ego para que te mantengas en paz y no pierdas tu conexión con la felicidad”.

 

 

 

 

 

 

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